BUENOS DÍAS – MARTES, 19 DE DICIEMBRE DE 2023
Comenzamos nuestro saludo al
Señor: En el nombre del Padre…
NAVIDAD: MOMENTO PARA REGALAR TIEMPO Y CARIÑO
Cuento: Cuentan que un viajero cruzando el desierto vio a un árabe pensativo sentado al pie de una palmera, junto a sus camellos cargados. El viajero supuso que era un mercader de objetos de valor y que se dirigía a vender sus joyas, perfumes y tapices a alguna ciudad vecina.
Como llevaba demasiado
tiempo sin hablar con alguien, se acercó al mercader pensativo y le dijo:
- Buen amigo, ¡salud! Pareces muy preocupado. ¿Puedo ayudarte en algo?
-
¡Ay! -respondió el mercader-. Me encuentro muy afligido porque
acabo de perder la joya más valiosa de todas…
-
Bueno, la perdida de una joya seguro que no es gran cosa
para ti. Llevas gran cantidad de ellas en tus camellos y seguro que no te
costará reponerla.
-
¿Reponerla? -exclamó el mercader-. ¡Si fuera tan
sencillo! No conoces el valor de mi pérdida…
-
¿Cuál es la joya que has perdido? – preguntó el viajero.
-
Una joya como ninguna otra, que no volverá hacerse jamás. Se
encontraba tallada en un pedazo de piedra de la vida y realizada en el taller
del tiempo. Sus adornos eran veinticuatro piezas brillantes, agrupados a su
alrededor sesenta más pequeños… Es imposible que se llegue a reproducir otra
joya con similares características.
-
Debía ser preciosa, sí -expresó el viajero-. Pero, con mucho
dinero ¿no podrías hacerte otra igual?
-
La joya perdida era un día… Y un día que se pierde… no
vuelve a encontrarse.
REFLEXIÓN
Tras este cuento, ¿qué es un día para ti? ¿Qué significa tu tiempo?
Un minuto es suficiente para dejar una huella imborrable en el corazón de otra
persona, elegir lo que quieres hacer o disfrutar de lo que acontece. Lo
importante es ser consciente del momento presente y aprovecharlo con las
personas que deseas y de la manera que gustes, sabiendo valorar también la
dedicación hacia ti de los otros.
ORACIÓN – Rezamos juntos
Comienza
el día, Señor, Dios nuestro;
te pedimos
que tu amor llene nuestros corazones
para
que nos ayudemos unos a otros.
Y
que todo lo que hoy hagamos sea una ofrenda para ti.
Decimos a nuestra Madre Auxiliadora: Dios te salve María…
María, Auxiliadora de los cristianos. Ruega por nosotros.
¡FELIZ MARTES!
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